Como sabes en Octubre de 2021 descubrí que tenía altas capacidades y el pasado 2 de Abril recibí los resultados de mi evaluación confirmando mis sospechas.

¿No lo sabías?

No te preocupes, puedes leer el post en el que conté que tengo altas capacidades y ver este vídeo en mi cuenta de Instagram donde te cuento mi experiencia.

El caso es que durante este tiempo, he leído mucho acerca de las altas capacidades y en un principio los términos me resultaban bastante confusos.

En ocasiones, escuchaba hablar de superdotación y de altas capacidades como sinónimos y, en otras ocasiones, entendía que la superdotación era algo así como la cúspide de la alta capacidad.

En este tiempo, además de descubrir todo lo que rodea a una alta capacidad intelectual más allá de la inteligencia, he descubierto tres cosas:

  1. La terminología es más compleja de lo que pensaba (superdotación, dotado, giftedness, altas capacidades, talentos) y hay muchos matices
  2. Hay una gran variedad de modelos explicativos de las altas capacidades
  3. Existen diversidad de opiniones respecto a los criterios de identificación y los modelos más válidos para la evaluación de la alta capacidad

Hoy vamos a hablar más sobre esta terminología pero, siendo específicos, nos limitaremos a hablar de la terminología utilizada en España (porque si abrimos fronteras ya sí que es para volverse locos).

El término superdotado como origen de los mitos

En el primer post que escribí sobre mitos de las altas capacidades, hablé de la diferencia entre superdotación y alta capacidad, entendiendo la primera como un término anticuado que había que desterrar, ya que se basaba en la expresión de un alto potencial (expresión de una alta capacidad) y perpetuaba el mito de que un CI 130 es la única medida de una alta capacidad, obviando otras variables bastante más importantes.

Sin embargo, aunque el término de superdotación mal interpretado pueda contribuir a errores y mitos (básicamente por que es el término más antiguo que utilizamos en España y antes no sabíamos lo que sí sabemos hoy), define uno de los diferentes perfiles dentro de la alta capacidad.

Y es que, aunque hay numerosos modelos para definir la alta capacidad, que serán diferentes en cada país, en España el modelo de identificación más utilizado es el de Castelló y Batlle de 1998 que clasifica la alta capacidad en superdotación, talento simple y talento complejo.

El modelo imperante en España

Como bien explica Beatriz Sánchez de mamavaliente.es en este vídeo, el modelo de Castelló y Batlle pretendía desterrar esta idea del CI estableciendo diferentes perfiles con el fin de definir la alta capacidad como algo cualitativamente diferente en lugar de únicamente a nivel cuantitativo. Sin embargo, aunque es este modelo de identificación el que se utiliza en España para establecer el perfil de la persona evaluada, se asocia el perfil de superdotación con un CI superior a 130.

Por otra parte, esta idea del CI, estaba dejando de lado otros perfiles de talentos específicos y complejos cuya expresión en los típicos test de CI es bien diferente a la del superdotado.

Si bien es cierto que los test de inteligencia utilizados habitualmente, como podría ser la escala Wechsler, dan una información muy interesante de cara a la valoración de la alta capacidad, (por no decir que en este momento es la herramienta más útil para este tipo de valoraciones) estos deben ser utilizados en combinación con otra serie de pruebas y bien interpretados por un profesional que entienda lo que se está analizando, y no se ciña únicamente a la cifra ya que:

  • El CI puede cambiar en una misma persona en diferentes momentos, en función de variables personales y ambientales
  • No se trata únicamente de CUÁNTO de inteligente se es sino CÓMO se utiliza dicha inteligencia

Por otra parte, como problema añadido en España tenemos el hecho de que según la Comunidad Autónoma los criterios de identificación son distintos teniendo, en los peores casos, identificaciones de alta capacidad única y exclusivamente con CI por encima de 130.

¿Cuál es el problema de que 130 sea un punto de corte?

Que teniendo en cuenta los dos puntos anteriores, no tiene ningún sentido (y esto cualquier experto en altas capacidades lo secundará) que un alumno que obtenga un CI 129 quede fuera de la alta capacidad y, por tanto, no tenga el derecho a las adaptaciones pertinentes que en realidad sí necesita.

Primero, porque este 129 es interpretable y esta puntuación puede variar y ser un 130 si se realiza en otro momento y en otras condiciones.

Y, segundo, porque aun quedándose en 129 hay matices en cuanto al uso de los recursos cognitivos que es necesario tener en cuenta y que hacen que este alumno tenga las mismas (o similares) necesidades educativas que el que obtiene un CI 135 y que igualmente necesitan ser atendidas.

Si lees este artículo de Javier Tourón puedes hacerte una idea de a qué me refiero cuando digo que el CI no debería ser determinante en este sentido.

¿Qué perfiles de alta capacidad existen?

Vamos al lío.

Los términos manejados en el modelo de Castelló y Batlle son los siguientes:

  • Superdotación (por encima de percentil 75 en todas las áreas)
  • Talento complejo (por encima de percentil 85 en dos o más áreas)
  • Talento simple (por encima de percentil 95 en un área)

Según este modelo, podría entenderse que hay diferentes perfiles dentro de la alta capacidad que son cualitativamente distintos en función del área en la que destacan, así como en el uso de los recursos intelectuales.

Castelló y Batlle (1998)

Talento simple

Como puede apreciarse en la tabla anterior, entre los talentos simples encontraríamos los siguientes:

  • Verbal
  • Matemático
  • Espacial
  • Creativo
  • Lógico

Para que se dé este caso la puntuación en centil ha de estar por encima de 95 en una de las áreas específicas mencionadas. En este caso la aptitud o producciones en dicha área específica son especialmente destacadas.

Talento complejo

En este caso, ya no es tan importante una puntuación elevada en un área específica sino la combinación de varias áreas (tres en el caso del talento académico, dos en el caso del talento figurativo). Por ello, en este caso buscamos:

  1. Talento académico: que exista percentil por encima de 80 en razonamiento verbal, razonamiento lógico y memoria
  2. Talento figurativo: que exista percentil 80 en razonamiento no verbal y espacial

Como verás en el siguiente punto hablando de superdotación, en el caso de talentos complejos es importante valorar, no solo una alta puntuación en dichas áreas sino la combinación de las mismas.

Superdotación

Con respecto a la superdotación, en este caso encontramos que se ha de puntuar alto (por encima de 75) en todas las áreas dadas y la distribución sería más o menos homogénea. Lo cual no quiere decir que aún destacando en todas las áreas pueda haber alguna que despunte más alto que el resto como pudiera ser la creatividad.

Del mismo modo que las anteriores, no hablamos solamente de qué conocimientos sino de el uso de estos recursos intelectuales que, en el caso de la superdotación destaca por el uso combinado de todas las áreas.

Según palabras de Castelló y Batlle:

«[…] la disponibilidad de buenos recursos en los ámbitos de procesamiento permite la acción combinatoria de éstos para la resolución eficaz de cualquier tipo de problema y, especialmente, en aquellos casos en los que la dificultad no se puede solventar a partir del uso de un solo recurso intelectual » (Castelló 1995a, visto en Castelló y Batlle, 1998).

Entonces ¿el CI no sirve para nada?

Aunque el CI siga siendo imperante, no se trata de cuanto sino de CÓMO. Aunque los centiles sigan siendo una puntuación, esta se basa en el uso de la misma y la combinación de varias en el caso de talentos complejos y superdotación: cualitativamente distinta y no cuantitativamente superior.

Castelló y Batlle (1998)

De hecho, en su investigación Castelló y Batlle invitan al evaluador a tener en cuenta cuanto se acerca la persona a un perfil concreto teniendo en cuenta posibles errores de estimación en la realización de la prueba así como la complementación con otras pruebas de valoración cognitiva que reflejen, no solamente una puntuación sino la interacción entre las diferentes áreas en los casos de superdotación y talento complejo, así como las producciones en el caso de talentos simples.

Se trata de valorar un perfil cognitivo al completo utilizando las puntuaciones centiles como guía o estimación y no como condición sine qua non.

En resumen

Aunque, como he comentado, este tema da para mucho ya que en otros países el modelo de identificación es diferente (si ya es diferente en España según Comunidad Autónoma y entre entidades públicas y gabinetes privados, imagínate si comparamos con el resto de países del globo), podemos resumir lo hablado en estos puntos:

  • Altas capacidades y superdotación no son sinónimos
  • Las altas capacidades engloban superdotación y talentos
  • La superdotación es un perfil específico dentro de la alta capacidad
  • Además de la superdotación existen el talento simple y el talento complejo
  • En la superdotación y en talento complejo es importante el uso combinatorio de las diferentes áreas
  • Las pruebas de CI son útiles en tanto que miden la competencia dentro de dichas áreas
  • Sin embargo, no debemos cerrarnos a la idea del CI (ni de los centiles) como una cifra y nada más
  • Es importante que el profesional que evalúa sepa interpretar los resultados

Y tu ¿Qué opinas de todo esto?

Te leo en comentarios.

Fuentes:

Castelló A. y Batlle C. (1998). Aspectos teóricos e instrumentales en la identificación del alumno superdotado y talentoso. Departamento de Psicología de la Educación. Universidad Autónoma de Barcelona.