Últimamente estoy leyendo mucho sobre las Altas Capacidades Intelectuales y me estoy dando cuenta de lo poco (o nada) que sabía acerca de ello.

En la carrera de Pedagogía la información que nos dieron fue bastante escasa y muy genérica.

Cuanto más me acerco a este mundo más me fascinan las peculiaridades y necesidades del alumnado con Altas Capacidades, y más aprendo acerca de los mitos populares de esta condición.

Así que hoy te traigo algunos de los mitos más extendidos sobre las Altas Capacidades, para que te acerques a este colectivo y, sobre todo, ya seas madre, padre o profesional, puedas identificarlo cuando te encuentres con un caso similar.

1. Las personas con altas capacidades son superdotadas

Habitualmente identificamos a las personas con Altas Capacidades con lo que la gente conoce como personas Superdotadas (o sobredotadas).

¿Qué se suele entender por personas superdotadas?

Alumno o alumna que tiene un CI de 130 o más y destaca académicamente en todas las áreas del currículo.

Sin embargo, esto no es exactamente así. 

Podría decirse que lo que la gente entiende por superdotación es la máxima expresión de una Alta Capacidad. Es decir, una persona puede tener altas capacidades y no desarrollar esta capacidad de manera que no se le identifique como persona superdotada, ni siquiera como alguien inteligente.

Por lo tanto, podríamos decir que las personas con Altas Capacidades son aquellas que cuentan con un gran potencial cognitivo, pero que, si no se dan las condiciones adecuadas, no tienen por qué destacar, es decir, pueden no desarrollar este potencial.

Podría decirse que lo que se entiende por personas superdotadas son aquellas personas con Altas Capacidades que son fácilmente identificables por destacar académicamente en una o varias áreas y, por lo tanto, son evaluadas y detectadas.

Las definiciones de altas capacidades, superdotación, talento, precocidad… han sido muy discutidas y teorizadas, partiendo del debate del concepto de inteligencia. 

Es por ello que, actualmente, entre los profesionales de la psicología, la pedagogía y demás profesionales de la comunidad educativa expertos en Altas Capacidades se opta por desterrar el término de superdotación sustituyéndolo por el de Altas Capacidades Intelectuales ya que representa mejor a todo el colectivo en lugar de solo a unos pocos.

A pesar de que el CI (cociente intelectual) a partir de 130 es (o suele ser) la medida casi exclusiva (y excluyente) que se utiliza para determinar las Altas Capacidades en algunas Comunidades Autónomas (como la Comunidad de Madrid), hay muchas otras variables a tener en cuenta en un proceso de evaluación de altas capacidades: creatividad, personalidad o ajuste emocional… Todas ellas evaluadas en conjunto y bien interpretadas, junto con una o varias pruebas de inteligencia, pueden dar como resultado unas altas capacidades.

2. Sacan muy buenas notas siempre

Después de haber leído el mito anterior, puede que hayas pensado…

“Pero, si las altas capacidades no se desarrollan ¿Qué pasa con esas personas? ¿por qué no se les identifica?”

Al contrario de lo que se suele pensar, existe entre un 50% y 70% de bajo rendimiento y fracaso escolar entre las personas con altas capacidades. 

Increíble ¿verdad?

Y eso que en este porcentaje no entra el alumnado que saca notas medias (rindiendo por debajo de su capacidad real) pero que jamás es identificado por no destacar…

En definitiva, se nos escapa el talento ¿por qué?

Obviamente, la principal causa de fracaso escolar es la no detección de la condición de altas capacidades.

¿De dónde viene esta no identificación?

En mi opinión, las causas son las siguientes:

  • Desconocimiento por parte de los profesionales, las familias y la sociedad en general sobre las características del alumnado con Altas Capacidades Intelectuales
  • Sentimiento de diferencia e incomprensión por parte del propio niño o niña que hace que en muchos casos no muestren sus capacidades (miedo al rechazo, al fracaso, miedo a destacar…) y sean, por tanto, difícilmente identificables si no se tiene suficiente información
  • Un sistema educativo que no potencia el desarrollo del talento y que ve la diferencia como un obstáculo en lugar de una oportunidad

3. Hay más niños que niñas con altas capacidades

Las niñas son menos identificadas que los niños pero ¿significa esto que existan menos niñas con altas capacidades?

Lo cierto es que no.

Sin embargo, según datos del año 2020, un 64% del alumnado con Altas Capacidades son niños y un 36% son niñas. Dado que no existe una diferencia en inteligencia entre el género masculino y el femenino, no es que las niñas sean menos inteligentes sino que muchas niñas no son identificadas.

Mientras que algunos niños tienden a mostrar conductas disruptivas y pueden llegar a ser identificados por ello, las niñas se ocultan.

Como consecuencia de los roles de género y lo que las niñas creen que se espera de ellas (porque los niños y niñas perciben estos estereotipos desde edades muy tempranas), muchas prefieren no destacar o pasar desapercibidas para ser socialmente aceptadas. Esto hace que resulte más difícil su identificación. 

Esto es, podemos tener una niña aparentemente normal, que no destaca (o que no molesta), con notas medias y que, sin embargo, tenga altas capacidades y por tanto un gran potencial que no está siendo desarrollado (además de las consecuencias emocionales presentes y futuras de ocultar su potencial durante años).

4. Son personas con una inteligencia por encima de la media (y ya está)

Al contrario de lo que se suele pensar, las Altas Capacidades no consisten únicamente en un mayor nivel de inteligencia a nivel cuantitativo, no son simplemente personas con un 130 de CI, Y YA ESTÁ.

Se trata de una forma diferente de utilizar la inteligencia, una inteligencia cualitativamente distinta, además de muchas otras características que, aun siendo diferentes en cada individuo en particular, definen a este colectivo:

  • Procesamiento de la información diferente (pensamiento arborescente, exceso de pensamiento, exceso de creatividad e imaginación, hiperactividad mental)
  • Sobre-excitabilidades sensoriales (sensibilidad a ruidos, luz, texturas…)
  • Hipersensibilidad e intensidad emocional (exceso de empatía, sentido de la justicia y preocupación por problemas sociales…)
  • Impulsividad y baja tolerancia a la frustración (dificultades de autocontrol y regulación emocional)
  • Autocrítica y perfeccionismo
  • ¡Y MUCHO MÁS!

5. Las personas con altas capacidades saben estudiar y se organizan muy bien

La hiperactividad mental o exceso de pensamiento que pueden tener estas personas, unida a la gran capacidad de abstracción (como consecuencia de una mente muy creativa e imaginativa) provoca en ocasiones una gran dificultad para concentrarse o mantener la atención en la tarea (dado que a veces lo que tienen en su cabeza es un estímulo mucho mayor) y más aún si lo que les están contando o están leyendo “les aburre”.

Esta es una de las claves del alto índice de fracaso escolar entre este alumnado. También el motivo principal por el cual muchas veces se diagnostica erróneamente a este alumnado con déficit de atención.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de información que procesan estos cerebros y que en ocasiones puede ser difícil de manejar, NECESITAN APOYO en la planificación y organización (es decir, apoyo en técnicas de estudio). Estas herramientas les pueden ayudar a:

  • Disminuir el “ruido mental” manejando y organizando mejor la información
  • Controlar y manejar los períodos de atención para sacar mayor provecho de su tiempo
  • Mejorar el rendimiento a largo plazo

Lo que me lleva al siguiente y último punto.

6. El alumnado con altas capacidades no necesita ayuda en el colegio

Dadas las alarmantes cifras de bajo rendimiento y fracaso escolar entre el alumnado con Altas Capacidades, creo que es más que evidente que SÍ: ¡El alumnado con Altas Capacidades necesita apoyo!

Y no solo en planificación y organización en el estudio, sino apoyo psicológico en otras funciones ejecutivas como el autocontrol y la gestión de las emociones.

No nos engañemos, la sociedad los necesita.

Se nos están escapando personas con un alto potencial, capaces de hacer grandes cosas por la sociedad y ¡no nos lo podemos permitir!

Dicen que para ayudar a los demás hay que ayudarse primero a uno mismo. Pues bien, lo único que esos niños, niñas y personas adultas con altas capacidades quieren en la vida es, simplemente, lo que quiere todo el mundo: sentirse comprendidos, sentirse queridos y saber quienes son. En definitiva, ser felices.

Ayudémosles para que puedan aportar todo lo que tienen y ayudarnos a los demás.

«¡No seamos mezquinos!, tratemos con generosidad a las personas con altas capacidades. No pensemos que porque tienen un gran potencial, su vida va a ser más sencilla, más bien lo contrario. Un avión es mucho más difícil de pilotar que un triciclo, pero cuando se aprende a hacerlo se puede volar muy alto.»

Eva R. Alegría en «A mí no me parece»

FUENTES

Albes, C., Aretxaga, L., Etxebarria, I., Galende, I., Santamaría, A., Uriarte & B. Vigo, P. (2013). Orientaciones educativas. Alumnado con altas capacidades intelectuales. Vitoria-Gasteiz, Eusko Jaurlaritzaren Argitalpen Zerbitzu Nagusia. Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.

Alegría E. R., Pérez, J.L. & Ruiz Mahamud F. (2015). A mí no me parece. Casos prácticos para comprender la alta capacidad. Madrid, Ediciones Paraninfo.

Borges del Rosal, A., Pérez Tejera, J & Rodriguez Naveiras E. (2017). Conocimientos y mitos sobre altas capacidades. Talincrea. Revista talento, inteligencia y creatividad 4(1), 40-51. Universidad de la Laguna.

Ortuño Sánchez, P.L. (2015). Aspectos clínicos en el diagnóstico de las altas capacidades. Universidad de Castilla-La Mancha, Máster en formación del profesorado para alumnos con altas capacidades, módulo IV: la detección y el diagnóstico.

Sanz Chacón, C. (2020). Informe Nacional sobre la educación de los superdotados 2020. El Mundo del Superdotado (Madrid, España).

Sastre-Riba, S. (2008). Niños con altas capacidades y su funcionamiento cognitivo diferencial. Revista de Neurología, 46 (Supl 1): S11-S16.

Siaud-Facchin, J. (2014). Demasiado inteligente para ser feliz. Las dificultades del adulto superdotado en la vida cotidiana. Barcelona, Paidós contextos, Editorial Planeta.